Las disfunciones sexuales son trastornos en el deseo sexual, en el orgasmo, en la eyaculación, en la erección, etc. Todas las disfunciones sexuales pueden ser primarias (nunca se ha logrado un comportamiento eficaz) o secundarias (se instalaron luego de un período de actividad normal), generalizadas (con todas las parejas), situacionales o selectivas (variable con circunstancia o persona), totales o parciales.
Pueden estar causadas o responder a una etiología orgánica, o psicológica. Es el terapeuta o el sexólogo quien ayuda a determinar la causa.

La definición de la eyaculación precoz se presta a numerosas discusiones. Fundamentalmente, porque este trastorno no altera la fecundidad de la pareja, y porque culturalmente se considera normal que el hombre sea "rápido" y la mujer sea "lenta" en el coito. Es común en el adolescente y el joven desentrenado, y puede pasar desapercibida la disfunción si se realizan coitos repetidos con períodos refractarios cortos. La eyaculación precoz es tal vez una de las más frecuentes disfunciones sexuales de los varones, y es raro que todos los varones no hayan tenido algún episodio de eyaculación precoz en sus vidas.
Ocurre a todas las edades, en todos los niveles sociales.
Aunque no afecta la erección ni el deseo sexual es muy frustrante para el varón y también para la mujer.
La eyaculación precoz se define por la incapacidad o ausencia de control voluntario del reflejo eyaculatorio . La capacidad de control debe existir para la función sexual normal, sobre la musculatura pubococcígea que se contrae rítmicamente durante el orgasmo, así como debe existir la plena "conciencia de las sensaciones premonitorias del orgasmo". Si el orgasmo es un reflejo involuntario que se descarga con un umbral particularmente bajo de excitación, estamos ante una eyaculación precoz.
La pareja debe encontrar un lenguaje propio que adecúe sus ritmos y tiempos sexuales, pero teniendo sus respuestas bajo control voluntario, sin presiones ni obsesiones.
La definición aceptada para nosotros es la propuesta por Kaplan y por el DSM III que dice:
"Eyaculación precoz es aquella que se presenta antes de que el individuo lo desee, debido a una ausencia recurrente y persistente de un razonable control voluntario de la eyaculación y del orgasmo durante la actividad sexual”.
Para desterrar algunos mitos es importante tener en claro:
• La eyaculación precoz es tratable con tratamientos fáciles y prácticos
• La pornografía, en este caso, no ayuda ya que provoca que el hombre se compare con los “actores” que justamente están actuando, y la película solo muestra lo que la gente quiere ver.
• El hombre no nace siendo eyaculador precoz, la eyaculación posee varias causas y en general hubo algún hecho específico que la desencadenó.
• Cambiar de pareja o tener varias parejas sexuales, no implica dejar de ser eyaculador precoz. Al contrario, al tener confianza con tu pareja, se pueden trabajar los tiempos, explorar los cuerpos y sus sensaciones y aprender a retrasar la eyaculación.
• La culpa de la disfunción no radica sólo en el hombre; ya hemos mencionado en otros artículos, la presión de la sociedad enseñándonos que solamente con el pene el hombre puede satisfacer a una mujer u hombre, que “ el hombre se las sabe todas, que siempre tiene ganas y está dispuesto”. No es fácil con esta presión no sentirse culpable.
• Si bien el preservativo ayuda a prolongar la erección y retardar la eyaculación no es un tratamiento que cura esta disfunción.
• Las cremas o pomadas anestesiantes no sirven ya que la eyaculación no se da por las sensaciones de la piel sino por un reflejo en la corteza cerebral.
Según el tipo de eyaculación precoz el tratamiento será con medicación, si es fisiológico. Tanto los orgánicos como los psicológicos se tratan en una terapia sexual con diferentes técnicas como:
- la comunicación con la pareja,
- la desensibilización sistémica,

- Técnicas para disminuir la ansiedad, y, el miedo
- Técnica de restricción testicular. Antes de la eyaculación los testículos se elevan; la tracción y compresión suave tirando hacia abajo ayuda a algunos hombres a retrasar la eyaculación
Aprender a aceptarse, a conocerse y a tener confianza con la pareja, animarse a consultar con un terapeuta o sexólogo, son las primeras recomendaciones para tener una sexualidad plena y feliz.
Nos leemos, María